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OYLjObsRDVwGBUoZ (24/12/2012)
De mi maestro Rodriguez Jouvencel al que sigo y con el que etsiraa dispuesto a ir a la guerra total:Sigan leyendo. Comprobaran porque9 se dice que la “farmacologeda” de las multinacionales se da la mano con el “protocolo” de las aseguradoras. Sihasta ahora han influido de forma decisiva en la tutela de la terape9utica, la codicia del capital, que desconoce el sosiego, incapaz de apaciguarse, da un paso me1s, con el fin de imponer su diagnf3stico, a trave9s de sus me9todos de trabajo. La influencia a trave9s de diversas me9todos de corrupcif3n sutil, unidas por un mismo parentesco, no tiene otro intere9s que el econf3mico, que lo mancha todo, lo ensucia todo, y hasta salpica alos que pretenden mantenerse alejados.1.- Un protocolo hecho con retalesEs historia lo del “ojo clednico” del facultativo, que, mirando la conjuntiva del enfermo, deceda “anemia” o aplice1ndoles las manos sobre el abdomen, con voz doctoral, aseveraba de forma solemne: “piedras” en la vesedcula. a1Hay que operar!. Y esto hoy deda siguevaliendo, pero relativamente, tan sf3lo en una primera aproximacif3n al paciente.La sospecha diagnf3stica precisa su confirmacif3n mediante la exploracif3n instrumental adecuada, afan si existen dudas, o su expresif3n es larvada. Incluso sin expresif3n, cuando existen otras razones, como por ejemplo, en los casos de accidente de tre1fico, unmecanismo lesional que ha de emparejarse con tedpicos patrones cineme1ticos. Razones que cobran me1s validez todaveda si la cuestif3n ha de debatirse en el e1mbito pericial. No hacerlo ased supone incurrir en temeridad.La admisif3n del diagnf3stico de “cervicalgia”, o dolor cervical, esguince cervical, y hasta, forzando la situacif3n, “latigazo cervical”, sin me1s, obliga a un seguimiento esmerado del paciente, a un control estrecho del accidentado, unido a un protocolo de exploracif3n instrumental igualmente riguroso. Tal disciplina no puede eludirse guarecie9ndose en elmanido e inconsistente argumento de que la “clednica no lo justifica”, cobrando mayor ligereza cuando el lesionado muestra persistencia en sus manifestaciones a raedz de los hechos del tre1fico en cuestif3n.Una cosa es la clednica, junto a una exploracif3n inmediata correcta, con aportaciones sustantivas, no siempre posible, en cualquier caso sujeta a grandes lagunas. Otra cosa es la liturgia, y muchos siguen creyendo, muy respetable, pero sin imposiciones a terceros. Hay que ser tolerante o quize1s no. Cada uno practica el apostolado a su manera.De cualquier modo, una vez “hechos los deberes”, bien hechos, esto es, tras un examen correcto al paciente, en singular (clednica e instrumentalmente) entonces por exclusif3n, algfan “maraf1oncito” puede comulgar con los que piensan que el latigazo cervical es una patologeda subjetiva con bastantes dificultades a la hora de realizar un diagnf3stico me9dico, afirmacif3n que, de todos modos, sf3lo vale para ese caso en particular examinado. Ni mucho menos se puede hacer extensible con care1cter general, ni capitular sin haber seguido un iter exploratorio correcto.Ciertamente, con el “protocolo” propuesto por alguna cofradeda cientedfica (Jornadas de Valoracif3n del Daf1o Corporal, Madrid, mayo/2007, organizadas y pagadaspor una conocida aseguradora) el diagnf3stico puede resultar sumamente difedcil. Dificultades que se trasladan a la vedctima del accidente, que entorpecen enormemente su legedtima reclamacif3n, encontre1ndose absolutamente perdida, vie9ndose obligada la mismavedctima, en no pocas ocasiones, a recorrer un largo y penoso “via crucis”, agravado tantas veces por la caresteda de las exploraciones para una economeda de9bil.Y de eso sacan provecho, cobardemente.Cuando se desea introducir una nueva “herramienta” de trabajo, un nuevo “producto”, lo lf3gico es que sea para mejorar lo existente. En definitiva, para darle me1s calidad al “producto”. Por Me9todo se entiende “el orden que observamos para evitar el error y encontrar la verdad” (BALMES). En este caso, si se propone un nuevo me9todo de actuacif3n ante determinadas situaciones ha de ser pensando, ante todo, en beneficio del paciente, para el esclarecimiento de los hechos.El sentimiento patrio no debe ser llevado a querer imponer lo propio hasta el extremo de ser un obste1culo para seguir las pautas de otros paedses, me1s afan cuando sus estudios gozan de prestigio internacional. Y ni mucho menos para desvirtuarlas, de1ndoles una expresif3n “light”, lo que viene a sembrar confusif3n. Ademe1s, para los que se preocupanpor la economeda, no este1n sujetos a ningfan tipo de gravamen aduanero ni royalti (duty-free). Hay que aprovechar las ventajas de la “globalizacif3n”.Una cosa es un protocolo, atendiendo a un me9todo cientedfico, la independencia de sus promotores, rigor descriptivo, soporte te9cnico, suficiente revisif3n bibliogre1fica Otra, un protocolo de pro, un sucede1neo, “medicina” a gusto del pagador. Cuando la confeccif3nse realiza con retales, expresif3n de pobreza, convenientemente hilvanados, tan sf3lo es fatil para un baile de disfraces, en un sociedad en carnaval continuo.Invocar datos estadedsticos en cuanto al grado de posibilidad y frecuencia de aparicif3n de ciertos trastornos sirve, entre otras cosas, desde un punto de vista epidemiolf3gico. Pero tal reduccif3n no puede utilizarse como subterfugio, argucia, para eludir determinadas actuaciones en el momento de encarar elcaso problema del enfermo, que siempre ha de ser tratado de forma singular.“ Si hubieran escrito esto hoy en deda, habredan incluido a los seguros me9dicos, una fuerza poderosa que este1 detre1s del uso continuado de los diagnf3sticos no cientedficos” (JOHN READ, remitie9ndose a ZIGLER y PHILLIPS, 1961, en Modelos de locura, pe1g. 6. Herder editorial, S.L. Barcelona, 2006)Y todo en la obediencia severa a los dictados econf3micos de empresas de largos tente1culos, que amamantan a unos cuantos. Sf3lo unos cuantos. La “infantereda”, la fuerza de choque, queda fuera, al arrollo, a la que nutren con calderilla, y a veces puede caer algfan que otro aguinaldo. Entretanto, algunos de esos ingenuos palideceredan si conociesen los enormes sueldos de los que gozan los altos responsables de algunas entidades aseguradoras y asimiladas.2.- Estrategia de disef1oPrimero, “globo sonda”. Una exposicif3n en “petit” comite9, con “cientedficos” bien seleccionados por su prestigio e independencia. Foto de los alineados, en una o me1s ledneas (depende de la afluencia) pero siempre paralelas. Y prensa, mucha prensa. Toda la ayuda medie1tica que sea necesaria. No hay que escatimar en medios. Lo importante son las prioridades: los beneficios.A partir de entonces pequef1os debates diale9cticos, con la intencif3n de que la propuesta vaya calando poco a poco, impregnando la mente de los me1s ingenuos.Tiempo. Un calculado silencio. Dejad pasar el verano. Ya llegare1 la presentacif3n en sociedad, con los cle9rigos de costumbre, sin olvidar algunos representantes de la “oficialidad”. Y mucho convidado de piedra. Gente de confianza. Agasajadlos bien atodos ellos, a todos los cientedficos que acudan a la cita, para que en la prf3xima ocasif3n repitan. No se puede perder de vista a gente de tanta altura intelectual y ademe1s, salen baratos. Por eso a1una gran fiesta! “A esmorga” Nadie echare1 en falta el primperan.Verdad tambie9n que faltimamente cierta apateda impregna la convocatoria de tales convenciones. “Se aprende poco”, comentan algunos. En realidad un obste1culo para el progreso y la aportacif3n de nuevos conocimientos, piensan otros. Quedarse en casa puede ser una buena opcif3n para la resistencia pasiva frente a ciertos excesos. Incluso un acto de conciencia ciudadana, y hasta de contricif3n en su caso.Tampoco hay que descuidar, en su momento, el “trabajo de campo”. El cafetedn en los aledaf1os del juzgado. Carpeta bajo el brazo, con un importante y novedoso documento cientedfico. Hacerse el “encontradizo”, un deda y otro tambie9n, a ver quien pasa por alled. Paciencia. Aproximacif3n y abordaje. Las bisagras bien dispuestas para las reverencias que hagan falta y otras cortesedas. Exquisito control de la mandedbula. Un sutil prognatismo, si la naturaleza del postulante lo permite, puede resultar gracioso.Llegado el ansiado momento, un verbo e1gil, sin titubeos, fruto de un esmerado ensayo previo. Simpateda, muuucha simpateda, a la vez que seguridad y contundencia, para “comerles el tarro” a los que se pretende manipular, “machacarlos” bien, tomarlos poridiotas. No es difedcil. Algunos hasta se dejan.Corolario: paso corto, vista larga y mala intencif3n. “Grame1tica parda”, que no se les ensef1a a los alevines del “daf1o corporal”. Pero otros se encargan de ello. Las malas costumbres se aprenden pronto, y lo que es peor, se tarda mucho en perderlas.3.- Responsabilidad del me9dicoQuize1 la dificultad diagnf3stica radique en no querer admitir la evidencia cientedfica, sobradamente probada a estas alturas. Todaveda algunos comisionados, que hay que encuadrar en el e1mbito de la ciencia empresarial, se empecinan en insistir en lo contrario. No estareda de me1s reclamar el criterio de las comunidades y sociedades cientedficas, como las que este1n dotadas de capacitacif3n profesional en el e1mbito del Estado, y me1s todaveda “si se trata de un problema social por una actitud social” (sic) como afirman.Cada cual, en su e1mbito de deliberacif3n interna, es libre de escoger lo que le parece. Hay quien puede con todo, en especial si se trata de jf3venes cachorros, inexpertos, osados y atrevidos. Sin embargo, esto no descarga de la responsabilidad que en cada caso se le pueda exigir al me9dico que asuma y haga suya tal o cual forma de trabajo, me1s afan cuando el camino que ha seguido demuestra la ligereza propia de los chapuceros, cuyas consecuencias se pueden diferir a largo plazo, lo que entraf1a una angustia y preocupacif3n permanentes.Y, si se da el caso, se encontrare1 absolutamente sf3lo y “empapelado”. Entonces, de nada servire1n los servicios prestados, la “entrega”, la “lealtad”, el “compromiso” y la “fidelidad” a la empresa, a1tantos af1os demostrada! Los hay que cuando abandonan suestado de letargo habitual, despliegan fiereza sin ledmites, cual la mar embravecida.Si no se busca no se encuentra, lo que puede conducir a extraf1as conductas. Y menos van a pagar otros. Cuanto menos se mira menos se ve, me1s todaveda si se contempla el entorno con un parche en el ojo, o se pretende permanecer en la oscuridad. Repe1rese en el siguiente texto literario, y que cada cual lo tome como quiera. “Al no disponer de datos, debemos salir del me9todo analedtico o cientedfico, abordando el problema de forma sinte9tica. En una palabra: en lugar de partir de ciertos hechos conocidos y deducir de ellos lo que ocurrif3,debemos construir una explicacif3n guie1ndonos por la fantaseda ..” (ARTHUR CONAN DOYLE, El hombre de los relojes).Los tiempos no este1n para equilibrios ni valentedas. En toda actuacif3n me9dica subyace una responsabilidad. “No hacer una prueba diagnf3stica genera responsabilidad objetiva” (Diario Me9dico, 05.02.2001). Es muy conocida la ff3rmula judicial que sentencia diciendo: “he de condenar y condeno ” pues “no se han puesto a alcance del paciente todos los medios y adelantos que en la actualidad brinda la ciencia me9dica”. Sf3lo pensarlo estremece. Mucho trabajo queda por hacer, empezando por la propia administracif3n de Justicia. Asunto de paja y viga.4.- Malestar profesional creciente. Comisiones deontolf3gicas, bfce9lulas durmientes?Algunos este1n muy preocupados. Otros, da la impresif3n de que ya han empezado a rebelarse, o al menos a revelarse, que eso ya es mucho. Esta vez parece que han ido demasiado lejos. Y es que, hasta la fecha, el clima imperante aleccionaba al envalentonamiento, efecto apisonadora: cuanto menos obste1culos en el terreno, me1s se lanza, hasta arrasar con todo.Por otro parte, cabe pensar, sospechar, en otra reforma del baremo vinculado a la Ley de seguros privados, otra vuelta de tuerca. Y las hernias cotizando a la baja, “un puntito” en algunas partes del paeds.Es curioso, pero La Ley 30/95 data de 04/noviembre/95, unos meses antes de la elecciones 1996; y el baremo Ley 34/2003, tambie9n es de 04/noviembre, 2003, previo igualmente a las elecciones 2004. Y ya se sabe, no hay dos sin tres. Sus sef1oredas, hasta la fecha, nunca han dado muestras de esforzarse mucho en estos trabajos de enmienda, incluidas las sef1oredas mas “revoltosas”, me1s reprochable todaveda cuando se presupone que entre ellas las hay que tienen algunos conocimientos me9dicos. Ve9ase si no el Diario de Sesiones de Congreso a raedz del tre1mite parlamentario que lleva a la aprobacif3n de la Ley 34/2003. Si los sucesivos baremos van consiguiendo una valoracif3n de disef1o para las secuelas, a la medida de ciertos interesados, ahora parece que la cuestif3n este1 centrada en la asistencia del lesionado, buscando la forma de menguar en lo posible la misma, acortando el tiempo de incapacidad temporal. La economeda prima. Y han de pagar los “primos” de siempre. Hasta es posible que algfan deda se llegue a una indemnizacif3npor “paquetes”. bfLatigazo? Este1 bien. “Toma 1.000 euros, y no des me1s la lata”.Unos recortes:“ La sombra de las entidades aseguradoras ha de ser sometida igualmente a un riguroso examen con el abono servil de mandaderos e intre9pidos docentes universitarios, promocionan la coleccif3n y almacenamiento de tedtulos (“papeles”) masters, congresos, deme1s linajes y otros eventos cientedficos, primando la apariencia: mucho curriculum, poco estudio, menos oficio. Todo maqueta” “Ciencia basura empresarial La buena ciencia es aquella que produce los resultados apetecidos, independientemente de su calidad cientedfica. El oportunismo de la industria en ese puntoes ilimitado” (E.S. HERMAN, 1999). La actividad pericial me9dica esta muy penetrada por sociedades cuyo fanico norte es el provecho del capital, la cuenta de resultados, glotonereda avariciosa insaciable, que trastorno la razf3n, tanto que resulta inquietante para un pre1ctica ase9ptica, sosegada, independiente para el desarrollo de ledneas einvestigacif3n ” (Manual del Perito Me9dico, edicif3n 2002. MR Jouvencel. Ediciones Dedaz de Santos, S.A., Madrid 2002)“Se han de repeler nocivas influencias externas, que en me1s de una ocasif3n llevan a que algunos se pronuncien con manifestaciones pfablicas torpes y ridedculas, a veces inspiradas desde posiciones pocos limpias, en la esperanza de debilitar el espedritu credtico de unos, alimentar la duda otros, en el deseo tambie9n de convertirlos en milicianos, o mercenarios -les es indiferente- del eje contra el mal , de prostituir, en suma, la actividad profesional de esos unos y de esos otros, en la ocurrencia, todo ello, de coartar los derechos de las vedctimas”. (Manual del Perito Me9dico, edicif3n 2002, o.c.).Resulta preocupante, bochornoso, que se den situaciones como la que ahora se relata: “en un Congreso Nacional del Daf1o Corporal (Valencia, 1999), dentro de las ponencias y comunicaciones presentadas, una de ellas, que tratan sobre la hernia discal, inclueda enuno de sus epedgrafes el siguiente encabezamiento: El resultado final: hernia discal versus el premio de la lotereda . Ante tal registro, da la impresif3n de que los organizadores de esa congregacif3n de galenos y simpatizantes estuvieron poco atentos al decoro y la e9tica para la ocasif3n.Quize1s todo esto tambie9n puede ser fruto de un adoctrinamiento bien extraf1o a la dignidad hipocre1tica, impulsado por sectores interesados, satisfechos con la asistencia de polichinelas y otros tedteres. De los que van al encuentro de los siervos ideolf3gicos deesta una nueva cultura, de este nuevo orden mundial , tan peligroso para el mantenimiento de la imprescindible homeostasis social. a1Monstruos!”. (Manual del Perito Me9dico, edicif3n 2002, o.c.).El “gracioso” y los que han consentido en tal escarnio, seguro que nunca han visto el sufrimiento de estos enfermos. Una vergfcenza. Ignoran que el paciente se queda de por vida con su secuela, y con el premio de la lotereda, o el “cuponazo cervical”, en la jerga dealgunos “profesionales” del seguro. “Un puntito”, o dos o tres pero vamos, en ningfan caso toca “el gordo”. Muy pocos df3lares, para que lo entiendan los amigos de Centro y Ame9rica del Sur que nos leen. a1Saludos! Pueblo.En no pocos casos, estos enfermos, se ven obligados a vivir con un proceso de curso crf3nico, un daf1o que se proyecta en el futuro, daf1o futuro (partida que no serecoge en las resoluciones judiciales, o muy excepcionalmente, explicable por otra parte dado un baremo que ha “orillado” al Juez). Su evolucif3n progresiva hacia el agravamiento creciente, cursa con frecuentes crisis agudas de dolor, cada vez me1sintensas. Llegado un momento, de nada o muy poco sirve saturar al paciente con variados medicamentos: analge9sicos, antinflamatorios, relajantes musculares,antideprevisos tricedclicos y otros, ya de muy poca eficacia sobre la dolencia, que, ademe1s, terminan por destrozarle el estf3mago. Pero para eso este1 el bicarbonato y sustitutos, protectores de la mucosa ge1strica ”. Determinados especialistas este1n muyinmersos en lo suyo La medicina del “maletedn”, puerta a puerta, ensef1a otras cosas.Y es que el “premio”, segfan se mire, incrementa su “cuanteda” en el tiempo. Ased como cuando se requiere el recurso a preparados me1s potentes y otras drogas (opie1ceos, etc.) con diversos efectos colaterales, que le amargan la vida al enfermo. Un calvario que hande soportar en compaf1eda de sus familiares, con un protagonismo de ge9nero muy presente, abnegado, que participa de ese dolor en silencio. Hasta es posible, que a continuacif3n de esta lectura algfan impertinente diga: “hay de desdramatizar el tema”.Y las comisiones deontolf3gicas, junto a las instituciones que les dan cobijo, parecen ce9lulas durmientes, donde no escasean los infatiles: esos que jame1s crean problemas, pues son incapaces de resolver nada. Por eso este1n ahed. Y es verdad, si empleamos el lenguaje de siglas se confunden. Pero tambie9n es posible que este9n muy ocupados. Tienen que atender las cosas de las urgencias No se puede pisar tanto la dignidad ajena. Humillar tanto. Me1s de un me9dico tiene que sentirse ofendido en su honor profesional. La cuestif3n llevada a ciertos extremos obliga a la denuncia, siguiendo los cauces de un compromiso e9tico y social, que sirva como unservicio me1s a la ciudadaneda. Me1s afan cuando el “vaso” lo han derramado terceros, vinculados a intereses muy definidos.Lo cierto es que hay miedo, miedo, mucho miedo, lo que logra abortar las protestas. Sf3lo ased se explican ciertas conductas, “errores” me9dicos. Hay quienes en privado se expresan con franqueza, pero siempre advirtiendo el consabido “oye, no digas que te lo dije yo “no me quiero meter en ledos”. Cierto tambie9n que algunos son credticos, pero cuidando mucho la pluma, les pesa la mano, y ased la “miga” es escasa, alimenta poco. Su prosa carece de fuerza, se diluye. Y, atendiendo a la situacif3n de cada cual, tambie9n es comprensible. Pero igualmente hay que preguntarse que9 clase de paeds es este, que9 es lo se este1 sembrando. Cf3mo es que se consienten ciertas cosas.
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EOlNbTao (03/04/2013)
y que ademe1s les va a salir gratis, por lo que sere1 ralmeente bueno. Este1 relacionado con el videojuego de ffatbol Fifa 2012 bfYa saben a que9 nos
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